Artículo: INE-OPLES: farsa en Hidalgo

 

Título: Individuos o colectividades.
Autor: Pablo Vargas González
Medio: 15 diario
Fecha: 1 de septiembre de 2015
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La amplia expectativa que generó la posibilidad de renovar los organismos públicos locales electorales (OPLES) en las entidades federativas a partir de la reforma política de 2014, fue considerable en Hidalgo, ya que nos inscribimos 108 personas. De un proceso de selección, con fuertes candados y filtros, concluyó con una decisión carente de objetividad por integrantes del Consejo General del INE. Como “finalista” que estuve en las etapas principales quiero señalar mi opinión y mi desaprobación por el resultado.

De un procedimiento aparentemente infalible, compuesto por seis etapas, que resultaron desgastantes física y psicológicamente para las y los aspirantes en tres largos meses, no respetó las reglas básicas del juego establecidas en la misma convocatoria y se alejó de los principios de objetividad, imparcialidad y máxima publicidad.

Las dos principales etapas que inclusive fueron aplicadas por organismos externos al INE, como el CONEVAL que aplicó el examen de conocimientos (27 de junio), y posteriormente la realización de un ensayo (26 de julio), evaluada por el CIDE resultaron un filtro determinante que eliminó la diversidad de perfiles y solo permanecieron abogados electorales y personal profesional con experiencia electoral (IEEH/INE) hasta ahí el procedimiento era objetivo y se seleccionaron 2 hombres y 25 mujeres.

Después, en la tercera etapa (17 de agosto) entraron los consejeros electorales del INE, y empezó la teatralización, algunos dijeron que las entrevistas eran “charlas” otros que eran un “ejercicio” para allegarse información. Para este momento ya habíamos quedado 25 personas (18 hombres, y siete mujeres). De acuerdo con la LEGIPE y el reglamento respectivo, la entrevista y la revisión de currículo eran definitivas. Fue sorprendente cómo algunos consejeros/as se abalanzaron a descalificar a los aspirantes; en unos casos se hizo énfasis en la militancia partidaria y en la mayoría no se objetó ni se investigó, en general las/os entrevistadas/os se defendieron y no había grandes diferencias.

La comisión de Vinculación de OPLES del INE tenía la tarea de integrar las listas de candidatos y los partidos políticos podrían hacer observaciones en esa semana (17-21 agosto).

En los corrillos del edificio donde se realizaron las entrevistas, los rumores que semanas antes se habían esparcido en Hidalgo, fueron corroborados por varios asesores, empleados y funcionarios del INE: “Es que el Mtro. Marco Antonio Baños y la Lic. Favela ya tenían consensado al presidente del IEEH”, “como no quedó en el ensayo, se cayó todo”, “todo puede suceder ahora”, “no hay claridad, unos bajan y otros suben”. Es decir antes del procedimiento algunos consejeros ya habían cabildeado y ya tenían previsto la integración.

La resolución que dio el INE para integrar el OPLE de Hidalgo (26 de agosto) es sorprendente, no deja claridad de las calificaciones ni de la valoración curricular, no se basa en la objetividad de las evaluaciones previas, ni de una real evaluación o un diagnóstico mínimo de las condiciones políticas de la entidad, se carece de la integración de perfiles que permitan realmente un cambio. De las siete personas designadas se desprende (currículo público y oculto) que fue una decisión política más que técnica o racional: nuevamente se dio gusto al gobierno local y los tres partidos más importantes (PRI, PAN PRD); de los cuatro “nuevos integrantes” dos fueron “cuota partidaria” en el anterior IEEH y dos más son alineados al gobierno local. A estos se añaden tres personas del INE para que hagan la chamba.

Es ofensivo que se haya construido un costoso sistema de integración de OPLES y que se haya utilizado la buena fe de los aspirantes que confiaron en los principios fundamentales del INE: legalidad, objetividad, equidad, máxima publicidad, que fueron atropellados. ¿Todo para qué?; solo para dar la apariencia de legalidad, sin generar cambios a profundidad.

Se ratifica que en el Consejo General hay un “bloque” mayoritario faccioso y perverso que sirve a intereses políticos. Es el INE de Beltrones, más parecido al de Luis Carlos Ugalde. En Hidalgo se pierde la oportunidad de reconstruir al órgano electoral, que nunca tuvo visos de “ciudadanización”, todo fue controlado por la hegemonía partidaria y la cultura de las cuotas, y es difícil que en las elecciones de 2016 puedan tener una mínima autonomía e imparcialidad ante una avasallante coalición política gobernante (PRI, PVEM, PANAL, PES).

Convoco e invito a las organizaciones de la sociedad civil, a los ciudadanos, a pueblos y comunidades organizadas a generar proyectos de observación de las instituciones locales, y a formular y estrategias en defensa de los derechos ciudadanos, inclusive a proponer candidatos sociales y populares no partidarios.

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