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La ciudadanización de los órganos electorales.

La ciudadanización de los órganos electorales. -Ricardo Cortés Padilla Marco Antonio Soto de la Torre-. Una característica importante de toda democracia, es el principio de la igualdad que traducida a términos prácticos operativos no es más que la cuestión de la equidad y justicia social, en el que todos los individuos somos iguales ante la ley y partimos de una misma base de oportunidades formales de competencia para realizar nuestras aspiraciones en aspectos económicos políticos y sociales. En este sentido, el principio de igualdad para realizar nuestras aspiraciones políticas, tanto para votar como para ser votado en ejercicio pleno de nuestros derechos ciudadanos, es regulado por los árbitros electorales, quienes bajo los principios de igualdad, legalidad, imparcialidad, transparencia, equidad, certeza etc. se encargan de brindar las condiciones necesarias de competencia para el ejercicio del voto y la búsqueda de un cargo público. Es por ello que una de las conquistas de nuestro sistema electoral haya sido la ciudadanización de los órganos electorales desde 1996, a fin de que el poder ejecutivo dejara de encabezar la organización y calificación de los procesos electorales; para dar paso a la participación de ciudadanos en los consejos de los institutos electorales, a fin de organizar los procesos electorales y tomar las decisiones necesarias que conduzcan a buen término la elección de nuestros representantes políticos en el marco de las reglas del juego y estricto apego a la ley ajenos a preferencias partidistas y con la mayor objetividad posible. Sin embargo, la selección de los consejeros electorales por parte del poder legislativo en el ámbito federal y local ha pasado por fuertes cuestionamientos poniendo en duda el verdadero sentido ciudadano de los consejeros seleccionados, dado que los partidos políticos se han llegado a enfrascar en arduas discusiones y negociaciones para la selección de los consejeros ciudadanos en donde este carácter parece dejarse de lado en atención a la búsqueda de una cierta afinidad partidista. Por tanto consideramos que es relevante analizar el carácter ciudadano de los consejos generales electorales tanto a nivel federal como local a fin de rescatar las virtudes y bondades que han significado el proceso de ciudadanización de los consejos electorales; así como poner en evidencia los vicios y errores en los que se ha caído y que atentan contra el verdadero espíritu de ciudadanía de los órganos electorales. Análisis que nos permitirá buscar nuevas fórmulas para la selección de los consejeros electorales sin poner en entredicho su verdadero carácter ciudadano que venga a contribuir a la consolidación de nuestro proceso de democratización.