Ver resumen

La tecnología del voto.

El sistema electoral mexicano ha sido construido con base en la desconfianza que los procesos electorales generan entre los actores políticos y la ciudadanía. A pesar de la complejidad de la normatividad electoral, tanto federal como local, dicha desconfianza no ha podido ser remontada por los distintos protagonistas que participan en las elecciones. Los problemas que se suscitaron en los pasados comicios han dejado más que en evidencia, que diversos elementos del sistema electoral dan palpables muestras de agotamiento y comienzan a ser generadores inclusive de mayor desconfianza. Las discusiones en torno a la reforma política, tocan diversos aspectos que interesan a los partidos políticos como son entre otros, el de las autoridades electorales o el acceso a los medios de comunicación. Sin embargo, en esas discusiones hasta ahora no ha tenido cabida un elemento fundamental para generar confianza ciudadana a saber, la forma en la que los electores votamos. En efecto, tal parece luego de la desafortunada y repetida experiencia de los pasados comicios de este año, que los procesos electorales en nuestro país deben buscar alternativas basadas en la tecnología, tal y como ha sucedido y sucede con éxito en muchas partes del mundo. Tal es el caso de la adopción de las soluciones electrónicas, que harían posible que nuestros procesos electorales dejen de ser tan excesivamente costosos y que generen entre nosotros los ciudadanos mayor certidumbre y confianza más allá de los intereses, principalmente de los partidos políticos que están en juego.