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Elecciones 2013. ¿Hacia una nueva era electoral?.

Elecciones 2013. ¿Hacia una nueva era electoral? -XXIV Congreso Nacional de Estudios ElectoralesPropuesta de ponencia para el tema de trabajo Elecciones locales estudios comparados María Marcela Bravo Ahuja Facultad de Ciencias Políticas y SocialesUNAMmbravoahuja@gmail.com-Las elecciones del pasado 7 de julio en 14 entidades del país demostraron los alcances y deficiencias de nuestra joven democracia. De entrada fue evidente el clima de violencia y denuncias en las que fueron envueltas y el poco interés que despertaron. Sin embargo el estudio de estas contiendas no es fácil en buena medida por la interrelación de demasiados factores y de lógicas encontradas, como las de los partidos mal llamados chicos que se convierten en protagonistas que definen victorias y derrotas. Este punto central es el que pretendo sostener en mi ponencia en el marco en que deseo probar con base en una metodología cualitativa y cuantitativa ciertas observaciones que expresé en trabajos anteriores. Me refiero a que la elección presidencial de 2012 no fue una elección crítica, pues la volatilidad que tuvo aquella de 1988 no se ha vuelto a repetir. Es más, comparando con 2006 la volatilidad se redujo aunque sea de forma mínima y a nivel regional los movimientos del voto se fueron a la baja o se mantuvieron constantes en la mayoría de las entidades. Luego entonces en México no puede decirse que se haya dejado atrás la era política que entonces se inició caracterizada por una modificación de las preferencias partidistas y una inestabilidad electoral, que poco después de dos décadas produjeron la alternancia a nivel del poder federal luego de años de dominio hegemónico del PRI y ahora el regreso de este partido al poder. Las implicaciones de dicho regreso y de las contradicciones que enfrentan los demás partidos después de esta contienda a saber fundamentalmente la crisis interna del PAN y la inevitable fragmentación de la izquierda, son las que me hacen suponer que está llegando a su fin una etapa de gran transformación del sistema político mexicano que ha corrido paralela a la construcción de su democracia. O sea que vivimos los estertores de una era electoral. La inestabilidad electoral ha persistido con su desarrollo desigual más todo apunta a que los movimientos del voto han cambiado de lógica y lo harán más uno con los cambios que se avecinan en el sistema de partidos; en tanto los llamados chicos tienen un rol cada vez más relevante y surgirán muy probablemente nuevos y dos, con el regreso de los priístas a los Pinos el cual reacomoda a sus adversarios. Por lo que toca al alcance de la democracia en México. Una conclusión importante es que a lo largo de esta era se han llegado a consolidar instituciones que pese a que funcionan correctamente no consiguen el desarrollo de elecciones plenamente creíbles para todos los ciudadanos.