Ver resumen

Subrepresentación femenina y cuotas electorales de género en el Distrito Federal.

Si bien el reconocimiento del derecho de las mujeres al sufragio activo, elegir y pasivo ser electas fue un acontecimiento trascendente para la democracia mexicana, en la realidad no hubo un efecto significativo, toda vez que el porcentaje de mujeres en los órganos de toma de decisiones evidenció una mínima participación. De esta forma fue necesaria la implementación de acciones afirmativas, en particular de cuotas de género con el fin de generar condiciones de equidad entre hombres y mujeres en la competencia por los cargos de representación popular y así promover la mayor presencia femenina en los órganos legislativos. Hoy día se cuenta con los porcentajes más altos de mujeres en el Congreso de la Unión, la Cámara de Diputados con 37% y el Senado de la República con 33%. Sin embargo, en los congresos locales el avance no ha sido paralelo, pues de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) el promedio de legisladoras en los Congresos locales es de apenas 23.6%. La pregunta entonces es ¿por qué habiendo cuotas de género la presencia femenina en los órganos legislativos continúa siendo baja? Tomando como estudio de caso el Distrito Federal y su Asamblea Legislativa, encontramos grosso modo las siguientes razones: a) la cuota de género por sí misma no garantiza la mayor presencia de mujeres, dado que esta medida sólo aplica para el registro de candidaturas; b) la cuota de género no siempre fue una medida obligatoria, sino hasta la reforma en materia de equidad de género del año 2010; c) siendo una medida obligatoria paradójicamente el Código de Instituciones y Procedimientos Electorales del Distrito Federal, exceptúa del cumplimiento de la cuota a aquellos partidos que elijan a sus candidatos a través de elecciones internas; d) la menor o mayor presencia de mujeres depende de la aplicación de la cuota por parte de los principales partidos políticos, en este caso del Partido de la Revolución Democrática y Acción Nacional. De acuerdo con lo anterior podemos afirmar que la baja presencia de mujeres en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, se debe en gran medida a que la norma electoral ha permitido que los partidos políticos registren pocas candidatas, que las envíen a distritos con pocas posibilidades de triunfo yo que las coloquen en los últimos lugares de las listas de representación proporcional y en consecuencia que no se supere el 34.8% de mujeres, registrado en la elección del año 2003.