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Rastreando las huellas del sufragio particular.

Contrariamente a su pretendido carácter “universal”, el voto no es una práctica sociopolítica unívoca que obedece a una lógica uniforme o a un solo modelo general. Para ilustrar la gran diversidad y heterogeneidad de las modalidades de su ejercicio concreto basta con situarlo en su contexto histórico y territorial. Ello permite rastrear las formas contradictorias en las que se inventó y se extendió paulatinamente a partir del siglo XIX, obligando a situar sus distintas dimensiones espaciales y temporales, antropológicas, sociales y políticas. Ello también requiere de miradas distintas y complementarias en vistas de hacer dialogar disciplinas que no suelen comunicarse usualmente entre sí.