Ver resumen

La independencia no asegura la imparcialidad. El diseño de los organismos electorales en América Latina.

En las “nuevas” democracias quienes cuentan los votos resulta tan importante como quienes los depositan en las urnas. A diferencia de las democracias de larga data en sistemas políticos en proceso de transición o consolidación democrática sobre todo aquellos post-autoritarios y post-comunistas, la gestión de las elecciones adquirió especial relevancia por la necesidad de asegurar la legitimidad del régimen democrático codificada en la elección de los miembros de los poderes ejecutivo y legislativo. Ello explica, en parte, la existencia en América Latina de diversos modelos de gestión de los procesos electorales, conformados por organismos electorales con una burocracia permanente y altamente profesionalizada, conducidos en su mayoría por consejos independientes de los poderes ejecutivo y legislativo. La experiencia histórico política de la segunda mitad del siglo XX en la región en la cual emergieron diversos regímenes autoritarios prácticamente todos bajo el control de los militares – excepto México y Venezuela hasta 1999 - la forma de transición a la democracia fue uno de los factores que impactaron la adopción del modelo de gestión electoral. El impacto de la democratización en la región no fue homogéneo, en algunos países las preocupaciones de la transición se centraban en crear leyes que alejaran a los militares del poder, mientras que en otros se buscó que las reformas electorales ampliaran el pluralismo político y adecuar las condiciones de competencia electoral. Como en todo proceso electoral se espera que los organismos que los gestionan, sancionan y califican sus resultados se desempeñen de manera independiente de los actores en competencia y que sus decisiones sean imparciales. Si bien la independencia puede adquirir diferentes intensidades dependiendo el país bajo cualquier circunstancia implica – al menos teóricamente - que los organismos electorales no puedan ser influenciados por el gobierno en turno. Empero, la independencia no significa necesariamente imparcialidad en las decisiones. En esta ponencia se elabora un balance de los criterios de independencia en la conformación de los organismos electorales, dependiendo el modelo de gestión electoral, que pueden ser al menos de dos tipos: Unificado donde un solo organismo administra y se encarga igualmente de la justicia electoral; o Compartido donde dos o más organismos se dividen por un lado las funciones de administración y por otro aquellas de justicia electoral; así también los criterios de imparcialidad en la toma de decisiones en dichos organismos. El análisis se centra en las condiciones formales actualmente existentes en trece países de la región: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.