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El lugar de los partidos políticos locales en el sistema político mexicano: tiempos fundacionales.

El continuo desarrollo de los fenómenos políticos en general y de las instituciones políticas —en nuestro caso los partidos políticos locales— en particular, ha evolucionado de tal forma que las más de las veces su sentido y sustancia se diluye en los velos de la historia. El tener en claro, cuáles son las condiciones que han permitido el surgimiento de estas instituciones, permite entender de manera más clara sus atributos propiedades función composición e ideología.Para el caso mexicano, no resulta extraño que frente a la falta de una verdadera competencia político-electoral, que caracterizó al período ubicado, desde la crisis de la hegemonía del partido dominante, hasta la segunda mitad de los setenta, el cual imposibilitó encauzar el malestar de esas élites regionales a través de otros cauces institucionales —partidos políticos— que no fueran los tradicionales a lo largo del país comenzaran a surgir procesos democratizadores desde el ámbito de lo local —o democratización desde la periferia— impulsados por un proceso paralelo de liberalización política la descentralización lo cual supuso“el despertar de las regiones” o la “insurrección municipal”.Cualquiera que sea la lectura de estos períodos del sistema político mexicano, sobre todo aquella que tenga como finalidad exponer las dinámicas institucionales del país, así como las relaciones que se establecerán a partir de esta nueva alternancia, habrá de tener en consideración hasta qué grado el largo y sinuoso proceso de transición democrática mexicana se encuentra en estrecha vinculación con la generación paralela de opciones partidarias distintas de los grandes partidos nacionales, desde el ámbito estatal y local y cuáles son sus implicaciones para la efectiva consolidación democrática en nuestras fronteras.